El Govern de les Illes Balears ha impulsado un nuevo paso estratégico para reforzar la seguridad hídrica del archipiélago mediante la licitación de la redacción de los proyectos de tres nuevas plantas desaladoras de agua de mar, que se ubicarán en Mallorca, Menorca y Eivissa. Esta actuación responde a necesidades detectadas en las tres islas y tiene como finalidad garantizar el abastecimiento de agua potable a la población, especialmente en las zonas con mayor vulnerabilidad hídrica.
La iniciativa se desarrolla a través de la empresa pública responsable de la gestión del ciclo del agua y contempla la contratación de servicios técnicos especializados para el estudio de alternativas, la redacción de los proyectos constructivos y la tramitación administrativa y ambiental necesaria para la ejecución de las obras. El procedimiento se estructura en tres lotes independientes y cuenta con un presupuesto de licitación de 2,9 millones de euros, sin incluir impuestos, con plazo de presentación de ofertas hasta el 12 de marzo.
Las nuevas instalaciones se proyectan con una capacidad inicial estimada de 15.000 metros cúbicos diarios cada una, si bien esta cifra será analizada y ajustada durante la fase de estudio técnico. La incorporación de estos recursos permitirá disponer de un suministro estable y alternativo, reducir la presión sobre los acuíferos subterráneos y contribuir a su recuperación, además de mejorar la disponibilidad de agua para el uso agrícola y el entorno rural en un escenario marcado por la variabilidad climática y los episodios de sequía.
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Tres nuevas desaladoras en Mallorca, Menorca y Eivissa para reforzar la seguridad hídrica y proteger los acuíferos
En Mallorca, la futura desaladora se orienta a reforzar el abastecimiento en el sudeste de la isla, beneficiando a numerosos municipios y núcleos costeros y complementándose con la ampliación de la red de distribución en alta, cuyas obras están previstas para comenzar en el corto plazo. En Menorca, el proyecto permitirá mejorar la calidad del agua potable en zonas afectadas por la presencia de nitratos en los acuíferos, garantizando el suministro humano en municipios especialmente sensibles a esta problemática. En Eivissa, la nueva planta contribuirá a aliviar un sistema insular altamente tensionado, reduciendo la dependencia de trasvases, limitando la sobreexplotación de los recursos subterráneos y facilitando la extensión del servicio a áreas actualmente no conectadas.
El contrato incluye, además, la elaboración de la documentación ambiental y la obtención de todas las autorizaciones necesarias, con el objetivo de definir la mejor ubicación, optimizar el funcionamiento de las plantas y aplicar tecnologías avanzadas de desalación que minimicen el impacto ambiental y el consumo energético. Esta actuación se enmarca en una estrategia más amplia de modernización de infraestructuras hidráulicas, orientada a garantizar el suministro, proteger el medio natural y responder al interés general de la ciudadanía de las Illes Balears.
