La nueva licitación del servicio de comedores escolares en las Illes Balears introduce un modelo centrado en la incorporación de productos locales y ecológicos, con el objetivo de mejorar la calidad alimentaria en los centros educativos y reforzar el apoyo al sector primario. Este contrato, que abarca los cursos académicos 2026/2027, 2027/2028 y 2028/2029, establece requisitos mínimos que priorizan el origen y la sostenibilidad de los alimentos.
El pliego de condiciones fija la obligatoriedad de incluir al menos un 10 % de producto local y un 10 % de producto ecológico en los menús escolares. Además, se valorarán de forma positiva aquellas propuestas que incrementen estos porcentajes hasta alcanzar un mínimo del 15 % en ambos casos, incentivando así una mayor presencia de alimentos de proximidad y de producción sostenible.
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Sitúa el producto local y ecológico en el centro de la mayor licitación del servicio de comedores escolares de Baleares
Esta iniciativa supone un cambio significativo en el modelo de contratación pública, alineado con la promoción de la economía local y el impulso de prácticas alimentarias responsables. Asimismo, contribuye a consolidar una alimentación más saludable en los centros educativos, integrando criterios sociales y medioambientales en la prestación del servicio.
El contrato permitirá prestar servicio a un total de 62 centros educativos públicos distribuidos en las islas, con 31 centros en Mallorca, 3 en Menorca y 28 en Ibiza. La inversión prevista supera los 9,2 millones de euros y contempla una duración inicial de tres años, con posibilidad de prórroga de dos años adicionales.
Entre las mejoras introducidas destacan nuevas exigencias en la composición nutricional de los menús escolares. Se establece la inclusión diaria de fruta fresca, así como una mayor frecuencia en el consumo de legumbres y pescado, reforzando la presencia de alimentos característicos de la dieta mediterránea. Paralelamente, se limita el consumo de carne roja, se eliminan los productos cárnicos procesados y se priorizan los cereales integrales.
Este enfoque integral refuerza la función de los comedores escolares como espacios educativos, promoviendo hábitos alimentarios saludables desde edades tempranas y garantizando un servicio equilibrado, sostenible y adaptado a las necesidades de los centros y las familias.
