Menorca ha iniciado el proceso de revisión del plan estratégico de prevención y gestión de residuos no peligrosos mediante la licitación del contrato para la redacción del nuevo documento, que definirá las políticas y actuaciones en este ámbito durante los próximos seis años. Este instrumento de planificación territorial permitirá adaptar la gestión de residuos a los nuevos retos normativos y ambientales.
El nuevo plan abordará la gestión de residuos domésticos y asimilables, incluyendo fracciones como papel, envases, vidrio, materia orgánica, residuos voluminosos o aceites usados, entre otros. Su objetivo es optimizar los sistemas de prevención, tratamiento y valorización, así como planificar las infraestructuras necesarias para mejorar la eficiencia del sistema.
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La revisión responde a la necesidad de actualizar el marco vigente, cuya vigencia finaliza en 2026, teniendo en cuenta la evolución normativa en materia de economía circular y sostenibilidad. Asimismo, se incorporarán los principios derivados de la planificación territorial y del compromiso ambiental de la isla como reserva de biosfera.
El contrato licitado cuenta con un presupuesto superior a 129.000 euros y un plazo de ejecución de 14 meses. El proceso se desarrollará en varias fases, que incluyen la elaboración de diagnósticos, la participación pública, la redacción técnica y ambiental, y la aprobación final del documento.
Entre los aspectos clave que deberá analizar el nuevo plan destacan la reducción del uso de vertederos, con el objetivo de limitar el depósito de residuos a un máximo del 10 % en 2030, así como la evaluación de alternativas técnicas y logísticas para el tratamiento de residuos. También se estudiará la optimización de las instalaciones existentes, como plantas de tratamiento y compostaje, y la posible implantación de nuevas infraestructuras que mejoren la eficiencia del sistema.
Asimismo, se valorará la mejora de la red de puntos de recogida y la incorporación de espacios destinados a la reutilización y al intercambio de materiales, fomentando un modelo basado en la economía circular.
Esta iniciativa permitirá avanzar hacia un sistema más sostenible, que priorice la prevención, la reutilización y el reciclaje, reduciendo el impacto ambiental y adaptándose a las necesidades específicas del territorio.
