Inmaculada Mut: «Continuar la historia de Gisela en Binissalem es un orgullo y una manera de mantener viva la tradición»

Sep 15, 2026 | Actualidad

La tienda Gisela nació en Binissalem hace más de setenta años por iniciativa de la abuela de Inmaculada Mut. El nombre del establecimiento se inspiró en Gisela, una muñeca conocida de la década de 1950, ya que el negocio se dedicó inicialmente a la ropa infantil. Tras pasar a manos de su madre, Inmaculada continúa actualmente este legado familiar.

Gisela ha evolucionado para adaptarse a las necesidades de sus clientes sin perder su esencia ni el trato cercano. Actualmente ofrece ropa y complementos para mujer, hombre y niño, una sección de mercería y un servicio de arreglos y ajustes de prendas dentro del propio establecimiento. Aproximadamente el 80 % de sus productos procede de firmas españolas.

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Inmaculada Mut: «Continuar la historia de Gisela en Binissalem es un orgullo y una manera de mantener viva la tradición». ¿Cuántos años hace que estás vinculada al comercio de Binissalem y cómo comenzó tu historia en este negocio?

Nuestra tienda, Gisela, abrió hace más de setenta años de la mano de mi abuela. Su nombre se inspiró en una muñeca muy conocida durante la década de 1950, ya que, en sus orígenes, el establecimiento se dedicaba principalmente a la ropa infantil. Después, el negocio pasó a mi madre y ahora tengo el orgullo de continuar esta historia familiar.

Con el paso de los años nos hemos adaptado a las necesidades de nuestros clientes. Actualmente ofrecemos ropa y complementos para mujer, hombre y niño, una sección de mercería y un servicio de arreglos y ajustes de ropa en el mismo establecimiento.

¿Qué significa para ti formar parte del comercio local y de proximidad de Binissalem?

Para mí significa conservar viva una tradición familiar y saber adaptarla a la modernidad. Formar parte del comercio local supone estar cerca de la gente, conocer sus gustos y necesidades y ofrecerle una atención próxima y muy personalizada.

También apostamos por las empresas de nuestro país. Aproximadamente el 80 % de nuestros productos procede de firmas españolas, tanto en las colecciones de mujer como en las de hombre.

¿Qué papel han tenido las mujeres de tu familia en el negocio? ¿Hay conocimientos, valores o tradiciones que hayan pasado de una generación a otra?

Las mujeres de mi familia han sido fundamentales. Gisela comenzó con mi abuela y después continuó con mi madre. Las dos fueron mujeres muy trabajadoras, con mucha iniciativa y buen ojo para los negocios, en una época en la que emprender siendo mujer no era nada fácil.

De ellas he aprendido el valor del esfuerzo, la constancia, el trato humano y la importancia de escuchar a cada cliente. Por eso siento un gran orgullo al continuar este negocio y conservar todo lo que ellas construyeron.

¿Cómo crees que ha cambiado el papel de la mujer en el comercio a lo largo de los años?

Ha cambiado mucho. Actualmente, las mujeres tenemos más presencia, visibilidad y reconocimiento dentro del comercio. Antes también trabajaban mucho, pero con frecuencia su labor no recibía suficiente reconocimiento porque se consideraba que el papel de la mujer debía limitarse al cuidado de la casa y de los hijos, manteniéndose apartada de los negocios.

Afortunadamente, esto no ocurrió en mi familia. Tanto mi abuela como mi madre estuvieron plenamente vinculadas a la tienda y demostraron su capacidad para dirigirla y hacerla crecer.

¿Qué es lo que más valoras de la relación diaria con tus clientes y con la gente del pueblo?

Lo que más valoro es ver la cara de satisfacción de los clientes cuando salen de Gisela con una prenda que les hace sentir bien y que formará parte de un momento feliz o especial de su vida.

Disponemos de colecciones singulares de firmas españolas e intentamos encontrar las prendas que mejor reflejen la personalidad de cada cliente. Conocerlos nos permite asesorarlos, recomendarles los complementos más adecuados y ofrecerles una atención basada en la confianza y la proximidad.

Si tuvieras que definir en una frase qué significa para ti ser mujer y comerciante en Binissalem, ¿qué dirías?

Ser mujer y comerciante en Binissalem es un gran orgullo y una manera de mantener vivo el legado de las mujeres de mi familia, al mismo tiempo que ayudo a hacer realidad las ilusiones de las personas que nos rodean.